Zahara se asoma desde su peñón al embalse, con el castillo en lo alto y las casas blancas bajando por la ladera. Es pueblo de cuestas, de escaleras y de fuentes con nombre propio, como La Higuera, El Pilar o La Calera. En junio, por el Corpus, los vecinos cubren de juncia y ramos las calles y las fachadas del casco.
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