Grazalema vive pendiente del cielo: caen unos 2.200 mm de lluvia al año, y más de medio centenar de fuentes de piedra y bronce lo recuerdan por las calles. De la oveja merina grazalemeña salen su queso y la lana de sus mantas. Lo demás lo ponen las calles blancas, heredadas de romanos, bereberes y cristianos, con la sierra encima.
ESPAÑA