Linares creció con las minas de plomo, y lo cuenta su arquitectura: estaciones de ladrillo y hierro, palacios de cantería y, alrededor, chimeneas y pozos entre olivos. A unos 6 km está Cástulo, la ciudad íbera y romana. Es la ciudad de la taranta, de Raphael y de Andrés Segovia, y donde murió Manolete.
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