Almería se entiende desde arriba: desde la Alcazaba, La Chanca, el puerto y la bahía quedan a tus pies. Abajo, la ciudad vive en la calle, en la Plaza Vieja, en el Paseo y en las barras, donde cada caña, vino o mosto llega con su tapa, que eliges tú. Y siempre hay una playa a mano, de El Zapillo a Cabo de Gata.
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