Tabernas mira a una cuenca donde casi no llueve: entre 200 y 250 mm al año y más de 3.000 horas de sol. El paisaje llega casi intacto desde el final del Cuaternario, y la vista recorre kilómetros sin que un poste eléctrico la corte. Por esa luz y esa soledad vino el cine. A los de Tabernas se les llama tabernenses.
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