A Montoro lo llaman la Toledo andaluza, y se entiende al mirarlo desde el otro lado del río: casas que cuelgan sobre el Guadalquivir, balconadas de piedra molinaza roja y la Torre de Montoro asomando por encima. Es un pueblo de cuestas y poyatos, rodeado de olivar, con una Semana Santa en la que desfilan más de 400 soldados romanos.
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