Baena vive del olivar y se nota: en el aceite, en el museo que le dedica una antigua almazara y en las calles blancas de la Almedina, que suben hacia el castillo y Santa María la Mayor. Aquí la Semana Santa se oye antes de verse, con el tambor. En la mesa mandan el salmorejo, los ratones y el bacalao a lo baenense.
ESPAÑA