Algarrobo vive en dos mitades. Arriba, el pueblo: casas blancas, calles empinadas con flores y el río al pie. Abajo, a unos kilómetros, la costa de Algarrobo Costa y Mezquitilla, con paseo marítimo, barcas varadas y playa de arena oscura. En medio, huellas fenicias y una torre vigía del siglo XVI. Y cada septiembre, vecinos de guerrilleros para recordar 1811.
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