Pequeño y encalado, Salares se asoma a un barranco con la sierra de fondo. Conserva el alminar de su antigua mezquita convertido en campanario y un puente medieval por el que arranca el camino al monte. Sus calles son estrechas y empinadas, de trazado heredado de los árabes, y en septiembre los vecinos se visten de moros para recordarlo.
ESPAÑA