Almáchar vive de la pasa moscatel y presume de ser la cuna del ajoblanco. Es un pueblo de casas blancas, calles estrechas y cuestas, con un trazado de herencia árabe. Aquí se viene a pasear sin prisa, a conocer cómo se hacían las pasas, a probar la sopa de almendra y ajo con uvas y a asomarse a los jardines con vistas al valle.
ESPAÑA