Alcalá de Guadaíra vive de cara al río. Durante siglos sus molinos molieron la harina del pan que se comía en Sevilla, y de ahí viene su fama panadera. Sobre el cerro vigila un castillo almohade y, a sus pies, un puente con forma de dragón cruza el Guadaíra. Es una ciudad grande, pero conserva una ribera con molinos de origen árabe.
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