Écija asoma en plena campiña, junto al Genil, y se reconoce de lejos por sus torres barrocas, que sobresalen entre los tejados. Fue la Astigi romana, gran exportadora de aceite, y en el siglo XVIII se llenó de palacios con balcones, portadas y patios. Hoy se recorre a pie, de torre en torre.
ESPAÑA