Carratraca nació al amparo de sus aguas sulfurosas y todavía se nota: el viejo balneario neoclásico, un palacio neoárabe que hace de Ayuntamiento y una plaza de toros metida en la roca de Sierra Blanquilla. Entre sierras y pinares, en la comarca del Guadalteba, el pueblo se recorre en un paseo y cambia por completo en dos fechas: en Semana Santa, con la Pasión, y en septiembre, con las velas.
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