Villanueva de Tapia está a unos 660 m, entre olivares y cereal, y solo la sierra del Pedroso rompe el paisaje. Sus calles son empinadas y sus casas, encaladas. Nació en el siglo XVII, cuando Felipe III vendió estas tierras al licenciado Pedro de Tapia. Aquí se sigue cantando el trovo: poetas que improvisan coplas, con festival cada julio desde 2001.
ESPAÑA