Monda se asoma entre olivos, almendros y huertas, en las faldas del cerro de la Villeta, a medio camino entre la Costa del Sol, el valle del Guadalhorce y la Sierra de las Nieves. Su caserío blanco se aprieta en callejas y callejones, con fuentes, lavaderos y pequeñas ermitas. Y su plato, la sopa mondeña, se cocina a lo grande cada abril en la plaza.
ESPAÑA