Ojén es un pueblo entre el mar y la sierra, de calles laberínticas y casas blancas, con huertas en terrazas bajo el caserío. Su nombre parece venir de un antropónimo árabe, Jusayn. En el siglo XIX empezó a destilarse aquí un aguardiente anisado que llegó a la Casa Real, y todavía hoy el pueblo lo presume.
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