Cazalla es blanca por dentro y verde por fuera: casas encaladas y casonas señoriales en el casco, y alrededor, la dehesa y el bosque de Sierra Morena. Aquí el anís se toma en serio, tanto que en muchos sitios al aguardiente lo llaman «cazalla». Y en el verano de 1730, Felipe V se trajo la corte y la hizo capital de España.
ESPAÑA