Osuna está hecha con la piedra de sus propias canteras: de allí salieron la Colegiata, la plaza de toros y la torre de San Carlos el Real. Fue la Urso de los romanos y la corte de los Téllez Girón, condes de Ureña y duques de Osuna. Hoy se pasea de calle señorial en calle señorial, y las monjas siguen vendiendo dulces.
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