Vera mira a dos sitios a la vez. Arriba, el Cerro del Espíritu Santo, donde estuvo la ciudad hasta el terremoto de 1518. Abajo, el llano donde se rehízo, con una iglesia que parece un castillo y una plaza de toros neoárabe. En medio, el jardín de La Glorieta, asomado al mar y al valle. Y hacia el sur, cinco kilómetros de playa.
ESPAÑA